Factores de riesgo de las ENT

¿Qué hay detrás de las ENT?

La mayoría de las ENT están relacionadas con el entorno social y físico que nos rodea. Cinco factores de riesgo principales – alcohol, tabaco, dieta poco saludable, inactividad física y contaminación del aire – aumentan significativamente la probabilidad de que una persona desarrolle una ENT.

Las estrategias integrales de prevención son una forma eficaz y rentable de reducir la carga de ENT. Las intervenciones deben centrarse en la creación de entornos que favorezcan los comportamientos saludables y limiten la exposición a los factores de riesgo.

Descubre Explora los factores de riesgo comunes de las ENT
Un enfoque sistémico
La exposición a factores de riesgo de ENT está condicionada por determinantes estructurales, socioeconómicos y ambientales que limitan la capacidad de las personas para tomar decisiones saludables. Los factores de riesgo de ENT son modificables cuando las poblaciones cuentan con el apoyo adecuado.
A woman in Uganda in front of computer

A menudo, las ENT se describen como el resultado de «elecciones de estilo de vida» individuales, lo que sugiere que la responsabilidad personal es el único factor determinante de la salud. Esta narrativa no solo es engañosa, sino también perjudicial.

Este discurso desvía la atención de los factores sistémicos que condicionan la vida cotidiana de las personas: la pobreza, la desigualdad de género, la falta de acceso a la atención sanitaria, la mala planificación urbana y la influencia sin control de las empresas sobre los sistemas alimentarios y el marketing. Culpar a los individuos de los fallos estructurales refuerza el estigma e ignora las causas reales de la mala salud.

Reducir la carga mundial de las ENT significa abordar estos determinantes desde el origen y crear entornos que favorezcan las opciones saludables. No se trata de cambiar a las personas, sino de cambiar los sistemas.

No todo el mundo tiene las mismas oportunidades de llevar una vida saludable. Las personas que viven en países de ingresos bajos y medios y aquellas que viven en la pobreza en cualquier lugar, son más propensas a encontrarse en entornos que aumentan su exposición a los factores de riesgo de las ENT.

El acceso a alimentos nutritivos puede ser limitado, lo que lleva a un mayor consumo de productos ultraprocesados. No siempre existen infraestructuras seguras para hacer actividad física, y la contaminación del aire es una amenaza diaria. Las mujeres que viven en lugares con pocos recursos enfrentan riesgos únicos, como la contaminación del aire en sus hogares por los combustibles que usan para cocinar y las normas de género que limitan la actividad física. Además, la infancia, los y las adolescentes y las mujeres son los principales objetivos de las agresivas campañas de marketing de las industrias que venden tabaco, alcohol y comida poco saludable.

Sin medidas decisivas para abordar estas desigualdades, la carga de las ENT seguirá aumentando en función de los ingresos, el género y la geografía.

Las industrias perjudiciales para la salud que venden tabaco, alcohol, alimentos ultraprocesados y combustibles fósiles son los principales impulsores de la epidemia mundial de ENT. Estas empresas promueven activamente el consumo de productos nocivos, especialmente en mercados donde la regulación de la salud pública es débil o inexistente.

Entre sus tácticas se incluyen el uso de marketing orientado a grupos vulnerables, la financiación de investigaciones sesgadas que minimizan los daños para la salud de sus productos y el lobby para bloquear o retrasar regulaciones que salvan vidas, como los impuestos y las etiquetas de advertencia. También intentan posicionarse como socios responsables a través de campañas de responsabilidad social corporativa, todo ello mientras desvían la atención de los factores sistémicos para centrarla en el comportamiento individual.

No se trata solo de marketing, sino de poder, beneficios e influencia política. Para acabar con esta dinámica se necesita una voluntad política firme, políticas que den prioridad a la salud pública y exigir responsabilidades a la industria por los daños que causa.