Enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) es un conocido "asesino silencioso", pues la mayoría de las personas conviven con la enfermedad durante años antes de presentar síntomas. Cuando se detecta la enfermedad, para muchas personas ya es demasiado tarde. En una fase avanzada, la ERC sólo puede tratarse con diálisis periódica o un trasplante, opciones de difícil o imposible acceso para muchas personas en el mundo.

Datos clave

Prevalencia creciente

La prevalencia de la ERC está aumentando a un ritmo alarmante. La mayor parte de este aumento puede revertirse mediante la prevención y la detección precoz con sencillos análisis de sangre y orina.

Brecha abismal en la atención

Más de dos millones de personas en todo el mundo reciben actualmente tratamiento con diálisis o un trasplante de riñón para mantenerse con vida, pero más del 80 % de estas personas residen en países de renta alta.

Mortalidad en aumento

La mortalidad por ERC ha aumentado más de un 40 % desde 1990, pasando de ser la decimoséptima causa de muerte en 1990 a la décima en 2020, y a la novena en 2024.

¿Qué es la enfermedad renal crónica?

Nuestros riñones trabajan para mantenernos sanos limpiando los desechos de nuestra sangre con millones de pequeños filtros, llamados nefronas. Si estas nefronas se dañan, empiezan a dejar de funcionar y, con el tiempo, sentimos los síntomas de la enfermedad renal crónica (ERC).

Una de cada diez personas padece ERC, pero – como la enfermedad no suele presentar síntomas hasta una fase avanzada – muchas de ellas ni siquiera lo saben. Una vez diagnosticada, la diálisis o el trasplante pueden ser las únicas opciones de tratamiento. Para la mayoría de las personas del mundo, estos tratamientos están sencillamente fuera de su alcance, ya sea por falta de disponibilidad o por ser demasiado costosos.

Se prevé que la ERC se convierta en la quinta causa de muerte en 2040, frente a la novena posición que ocupaba en 2024. Este rápido aumento se debe en gran medida a factores prevenibles (tabaco, dietas poco saludables, inactividad física y alcohol), cada vez más relacionados con factores medioambientales como el aumento de las temperaturas. Los gobiernos deben poner en marcha cuanto antes políticas de prevención de las ENT con eficacia demostrada, para proteger a la población de muertes y discapacidades evitables por ERC.

 

Desde cero

¿Qué sabes sobre la enfermedad renal crónica?

En este vídeo te contamos lo más importante. 

Factores de riesgo de la enfermedad renal crónica
La enfermedad renal crónica comparte factores de riesgo y comorbilidades con otras ENT y enfermedades crónicas.

La ERC comparte los mismos factores de riesgo con las principales ENT: una dieta poco saludable, el consumo de tabaco y alcohol y la inactividad física.

La hipertensión provoca más de una cuarta parte de todos los casos de ERC. Mantener este factor de riesgo bajo control mediante un seguimiento regular es fundamental para prevenir la ERC.

Las personas que viven con obesidad tienen un mayor riesgo de sufrir ERC. La obesidad y la ERC, junto con la diabetes, suelen formar una triple morbilidad.

La diabetes es responsable de un tercio de los casos de ERC, y de más de la mitad en algunos países. Entre 2005 y 2015, la prevalencia de la enfermedad renal diabética aumentó un 39,5 % a nivel mundial.

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Las personas que viven con ERC corren un riesgo mucho mayor de sufrir enfermedades cardiovasculares. Cada año, la ERC avanzada provoca alrededor de 1,4 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares.

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¿Por qué es urgente actuar?
La enfermedad renal crónica supone una carga inmensa y en gran medida evitable para los hogares, los sistemas sanitarios y las economías. Y esta carga está creciendo a un ritmo alarmante.

Las industrias perjudiciales para la salud – en concreto, las del tabaco, el alcohol, la comida ultraprocesada y los combustibles fósiles – están impulsando al alza la carga de la ERC. Los gobiernos disponen de políticas eficaces para proteger a la población de estos factores de riesgo, pero su aplicación avanza con retraso.

La mayoría de las personas con acceso a tratamientos vitales para la ERC viven en países de altos ingresos. Los sistemas sanitarios de los países con bajos ingresos a menudo no pueden satisfacer las necesidades de tratamiento de la ERC de sus poblaciones, lo que provoca más de un millón de muertes al año por insuficiencia renal no tratada.

Al igual que con otras ENT, se están descubriendo fuertes vínculos entre la ERC y factores ambientales derivados de la crisis climática, como el calor excesivo. También está surgiendo evidencia que relaciona la salinización de los suministros de agua dulce con la hipertensión y la ERC.

El coste del tratamiento de la ERC supone una enorme carga para los sistemas sanitarios de todo el mundo. Por ejemplo, en Inglaterra, la ERC cuesta más que el cáncer de mama, pulmón, colon y piel juntos. Muchos países de ingresos bajos y medios no pueden invertir en un tratamiento de la ERC adecuado a las necesidades de su población.

Factor de pobreza

Cuando están disponibles, la diálisis y los trasplantes en los países de ingresos bajos y medianos suelen implicar gastos de bolsillo catastróficos para las personas que los necesitan. Quienes no pueden acceder al tratamiento por falta de recursos acaban sufriendo discapacidad a causa de la enfermedad, lo que profundiza aún más la pobreza de sus hogares.

Viviendo con ERC en Malawi: la historia de Samuel

En este microdocumental acompañamos a Samuel Kumwanje en su arduo recorrido para acceder al tratamiento de la enfermedad renal crónica en Malawi, un país de bajos ingresos. Son las personas con experiencia de vida como él las que están alzando su voz para mejorar la atención a las ENT en su país y construir un futuro más justo para todos.

Soluciones para reducir la carga de la enfermedad renal crónica
Al igual que ocurre con otras ENT importantes, la prevención mediante entornos favorables a la salud es clave para controlar la carga de la ERC. Existen muchas políticas probadas y fiables que los gobiernos pueden aplicar.

Crear o mejorar espacios donde las personas puedan realizar actividades físicas de forma segura, organizar sesiones de ejercicio en comunidad y llevar a cabo campañas de sensibilización son medidas que pueden animar a la población a realizar más actividad física.

En todos los países, llevar una dieta saludable es demasiado caro para las personas con menos recursos, lo que hace que los alimentos ultraprocesados, ricos en grasas, azúcar y sal, sean la opción preferida. Políticas fiscales, como subvencionar la producción de frutas, verduras y cereales, pueden ayudar a cambiar esta realidad.

Industrias como la del tabaco, el alcohol y la comida basura intentan minimizar la percepción de que sus productos son perjudiciales para la salud. Las restricciones al marketing o las políticas para mejorar la educación sanitaria, como las etiquetas de advertencia en la parte frontal de los envases, pueden ayudar a las personas a tomar decisiones informadas.

Cuando la prevención no es posible, el diagnóstico precoz es la mejor solución para reducir la carga que supone la ERC para las familias y los sistemas sanitarios. Los niveles de azúcar en sangre y la presión arterial deben formar parte de los chequeos periódicos, y se debe comprobar la función renal en caso de que aparezcan signos de alerta.

El tratamiento de la ERC avanzada es costoso, pero la diálisis o el trasplante son a veces la única opción para salvar a una persona de la discapacidad o la muerte. Los gobiernos deben invertir adecuadamente en sus sistemas de salud, y las ENT deben reconocerse como una prioridad sanitaria mundial que requiere financiación.

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