Inactividad física

Mantenerse sano tiene mucho que ver con mantenerse activo, lo que convierte a la inactividad física en uno de los cinco principales factores de riesgo de las ENT.

Datos clave

La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de ENT

La inactividad física es en sí un factor de riesgo de ENT, pero también contribuye a la hipertensión, la hiperglucemia, el colesterol alto y el sobrepeso y la obesidad, afecciones crónicas que suelen dar lugar a la aparición de ENT.

Las poblaciones vulnerables corren más riesgo

Los grupos de población como las mujeres y las niñas, las personas con discapacidades o enfermedades crónicas y las personas que viven en entornos urbanos con escasos recursos se enfrentan a más obstáculos para realizar actividad  física.

Se necesita un enfoque de salud en todas las políticas

Si se quiere que las poblaciones sean más activas físicamente, todos los sectores de la sociedad deben implicarse en la creación de sistemas y comunidades que ayuden a las personas a moverse.

¿Cómo se ha convertido la inactividad física en un problema?

En las últimas décadas, países de todo el mundo han experimentado avances tecnológicos que han cambiado nuestra forma de movernos, trabajar y jugar. Aunque algunos de estos cambios han tenido efectos positivos, también han provocado un aumento de los índices de inactividad física. Cada vez más personas pasan más tiempo de ocio sentadas – viendo la televisión, jugando a videojuegos y utilizando el ordenador – y también ha disminuido la actividad física asociada al trabajo, las tareas del hogar y el transporte. Lo que sí ha aumentado son las tasas de sobrepeso y obesidad, hipertensión y enfermedades no transmisibles como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los trastornos mentales.

¿Por qué es urgente actuar?
La actividad física tiene efectos positivos que pueden verse y sentirse inmediatamente y a largo plazo.

Además mejorar su salud, las sociedades activas generan importantes beneficios y retornos, entre los que se incluyen un menor uso de combustibles fósiles, un aire más limpio y carreteras menos congestionadas y más seguras.

Los niveles de actividad física están condicionados por el contexto socioeconómico y cultural. En la mayoría de los países, las mujeres y las niñas, así como las personas mayores, los grupos desfavorecidos y las personas con discapacidades y enfermedades crónicas, tienen menos opciones para realizar actividad física de forma segura, asequible y adecuada.

El coste global de la inactividad física se estima en 54 000 millones de dólares al año en atención sanitaria directa, con 14 000 millones adicionales en pérdida de productividad. Esto excluye los trastornos de salud mental y musculoesqueléticos, por lo que el verdadero coste económico es mucho mayor que las estimaciones disponibles.

A nivel mundial, el 81 % de los adolescentes de entre 11 y 17 años no realizaban suficiente actividad física en 2016. Realizar suficiente actividad física durante la juventud ayuda a garantizar un crecimiento y un desarrollo saludables y allana el camino hacia una buena salud en la edad adulta.

Los niveles de actividad física tienden a disminuir significativamente después de los 60 años, lo que es motivo de preocupación debido al envejecimiento de la población mundial. En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.

Inactividad física y ENT
La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de las ENT, aumentando su prevalencia al provocar hipertensión, colesterol alto e hiperglucemia.
Ciudades activas para la salud humana y planetaria
Dado que el 55 % de la población mundial vive en zonas urbanas, las ciudades tienen la responsabilidad y la capacidad de contribuir a la actividad física mejorando el diseño urbano y el transporte. He aquí algunas ciudades que promueven la actividad física y un entorno social saludable, al tiempo que impulsan el transporte sostenible.

Si hay una ciudad que puede atribuirse el mérito de haber impulsado el uso de la bicicleta en todo el mundo, esa es Bogotá. Todo comenzó en 1974 con un simple carril bici, que desde entonces se ha convertido en una Ciclovía de 127 km de longitud. Los domingos y festivos, la capital colombiana transforma sus calles prohibiendo la circulación de vehículos desde las 7 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Montar en bicicleta es solo una de las actividades que se pueden realizar ese día. Se instalan escenarios en los parques de la ciudad, donde instructores de aeróbic, profesores de yoga y músicos guían a la gente a través de diversas actividades. Los espacios liberados semanalmente son utilizados por aproximadamente 1,5 millones de personas de los más de 7 millones de habitantes de Bogotá.

China era conocida como el "reino de la bicicleta" hasta la década de 1990, cuando el coche se convirtió en el medio de transporte más utilizado. Sin embargo, en la última década, el uso de la bicicleta ha experimentado un gran resurgimiento. Por ejemplo, en Shanghái, gracias en parte a los programas de bicicletas compartidas, el número de bicicletas en las calles de la ciudad pasó de 260 000 a finales de 2016 a 630 000 en abril de 2017 y a más de 1,5 millones en agosto de 2017. Estudios de seguimiento revelaron un aumento de la actividad física y, como beneficio adicional, una reducción de los niveles de contaminación del aire.

Kigali (Ruanda)

Desde que el Ayuntamiento de Kigali los puso en marcha en 2016, los días sin coches en la capital ruandesa se han convertido en uno de los favoritos de la comunidad. Cada dos domingos, hasta 10 kilómetros de carreteras se liberan durante toda la mañana para actividades de ejercicio en grupo y revisiones médicas gratuitas, asesoramiento y educación sobre las ENT. Esto se suma al enfoque integral de toda la sociedad ruandesa hacia la salud y las ENT.

Políticas de apoyo a la actividad física: Una respuesta de toda la sociedad
El aumento de la actividad física requiere de la colaboración de todos los sectores para que las soluciones se adapten al contexto. El Plan de Acción Mundial sobre Actividad Física 2018-2030 de la OMS describe cuatro ámbitos de actuación y 20 medidas específicas para reducir la inactividad física un 15 % de aquí a 2030, en consonancia con los ODS.

Caminar, ir en bicicleta y otras formas de transporte activo no motorizado deben ser accesibles y seguras para todos.

Las políticas laborales pueden fomentar los desplazamientos activos y las oportunidades para realizar actividad física durante la jornada laboral.

Las guarderías, los colegios y las instituciones de educación superior pueden proporcionar espacios e instalaciones seguros donde los estudiantes puedan pasar su tiempo libre de forma activa.

Las escuelas primarias y secundarias deben impartir una educación física de calidad que ayude a los niños a desarrollar patrones de comportamiento que les permitan mantenerse activos durante toda su vida.

Los programas deportivos comunitarios y escolares deben ofrecer oportunidades equitativas y adecuadas para todas las edades y capacidades.

Las instalaciones deportivas y recreativas deben permitir que todo el mundo pueda acceder y participar en una variedad de deportes, danza, ejercicio y actividades recreativas activas.

Los profesionales de la salud juegan un rol fundamental asesorando y apoyando a sus pacientes en el mantenimiento de una actividad física regular.

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