¿Cuál es el problema de las dietas no saludables?
En las últimas décadas se ha producido un cambio drástico en la forma en que el mundo come, bebe y se mueve. La globalización y la urbanización han allanado el camino a un aumento de los alimentos y bebidas precocinados, la comida basura y las comidas fuera de casa, y cada vez son menos las personas que cultivan y preparan sus propios alimentos. Al mismo tiempo, está aumentando la prevalencia mundial de ENT relacionadas con la dieta, como la diabetes de tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares, la hipertensión y el cáncer.
La capacidad de una persona para seguir una dieta sana no suele estar bajo su control: influye el entorno alimentario en el que vive, la nutrición en los primeros años de vida, los ingresos y la accesibilidad a alimentos saludables. Los alimentos ultraprocesados tienen una larga vida útil, lo que los hace atractivos tanto para los supermercados como para los consumidores. El marketing agresivo de la industria de los alimentos ultraprocesados –especialmente dirigido a los niños– dificulta aún más el acceso a una alimentación sana. Los entornos y las comunidades favorables son fundamentales para configurar los hábitos y las preferencias alimentarias de las personas, y los responsables políticos tienen un papel clave que desempeñar en la creación de dichos entornos.