Contaminación del aire

La contaminación del aire está reconocida actualmente como la segunda causa de muerte, pero apenas está empezando a recibir una atención seria respecto a la salud mundial. El 99 % de la población mundial respira aire contaminado, por lo que se trata de un factor de riesgo de ENT que nos afecta a todos.

Datos clave

La contaminación del aire está matando e incapacitando a personas en todas partes

Nueve de cada 10 personas respiran aire peligrosamente contaminado. En 2021, esto causó más de una de cada ocho muertes en todo el mundo, mientras que millones de personas viven con enfermedades crónicas limitantes.

Los pobres y vulnerables soportan una carga mayor

Nadie está a salvo de la contaminación del aire, pero esta perjudica de forma desproporcionada a las personas de los países en desarrollo y a las comunidades con menos ingresos en todos los países. Además de los pobres, los más afectados por la contaminación son los ancianos, los jóvenes, las mujeres, los niños y los grupos marginados, incluidos los indígenas.

Los combustibles fósiles son la principal fuente

Cada año, cerca de cinco  illones de muertes por contaminación del aire se atribuyen a la quema de combustibles fósiles, pese a lo cual la industria de los combustibles fósiles sigue disfrutando de exenciones fiscales y subvenciones en muchos países del mundo.

¿Qué es la contaminacióm del aire?

La contaminación del aire nos rodea – incluso quienes viven en zonas rurales remotas están expuestos al menos a pequeñas cantidades – y el 90% de nosotros respira aire inseguro debido a la contaminación. La contaminación del aire fue reconocida oficialmente en 2018 como el quinto factor de riesgo clave de ENT, sumándose al tabaco, el alcohol, la inactividad física y la dieta poco saludable. De hecho, la contaminación del aire es el principal factor de riesgo de ENT, causando al menos tantas muertes al año como el ytabaco.

Y la contaminación del aire es diferente de los demás: mientras que los demás factores de riesgo se consideran "modificables" con las herramientas y el apoyo adecuados, la contaminación del aire escapa totalmente al control individual. Proteger a la población de los daños causados por la contaminación del aire depende de los gobiernos, es decir, de todos los gobiernos del mundo, porque la contaminación del aire traspasa yfronteras.

La contaminación del aire procede de fuentes como la agricultura, los incendios forestales y las estufas de leña, pero no cabe duda de que el mayor contribuyente es la quema de combustibles fósiles. Controlar la industria de los combustibles fósiles mediante políticas como los impuestos sobre la contaminación y la supresión de las subvenciones es un primer paso que todos los países deben dar ya.

Una urgencia sanitaria y de desarrollo mundial
La contaminación del aire se infiltra en muchos ámbitos relacionados con el desarrollo sostenible. Esto significa que sus efectos nocivos tienen un gran alcance, lo cual indica que existen oportunidades de actuación conjunta entre sectores y prioridades.

La contaminación del aire y la crisis climática son dos caras de la misma moneda, ya que la calidad del aire está estrechamente relacionada con el clima y los ecosistemas. La quema de combustibles fósiles provoca tanto contaminación atmosférica como emisiones de gases de efecto invernadero, lo que provoca el aumento de las temperaturas, favoreciendo la aparición de fenómenos meteorológicos extremos. Como en todas las situaciones de emergencia, las personas que padecen ENT se encuentran entre las que corren mayor riesgo debido a las interrupciones en los sistemas de salud y las cadenas de suministro médico.

Los sistemas alimentarios insostenibles no solo fomentan las dietas poco saludables y la malnutrición, sino que también están íntimamente relacionados con la contaminación atmosférica. Las prácticas agrícolas industrializadas provocan la emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes, así como la deforestación. A su vez, la contaminación atmosférica perjudica la producción agrícola, por ejemplo, debido a las emisiones de ozono, que son tóxicas para los cultivos, o a las partículas en suspensión, que interfieren en la fotosíntesis.

La contaminación del aire no afecta a todos por igual: es más intensa en los países de ingresos bajos y medios con economías industrializadas en desarrollo. A menudo, esto se ve agravado por leyes menos estrictas, subsidios a los combustibles fósiles y prácticas de quema agrícola. Dentro de los países, las comunidades más pobres y marginadas son las más afectadas. Los empleos peor remunerados suelen implicar trabajo al aire libre, lo que aumenta la exposición a la contaminación. Las plantas industriales y las rutas de transporte se encuentran con frecuencia en zonas de bajos ingresos. A medida que aumenta la contaminación, los precios de la vivienda bajan, lo que refuerza la situación de vulnerabilidad económica de estos barrios.

Contaminación del aire y ENT
La contaminación del aire es una mezcla de partículas que penetran en los pulmones y se introducen en el torrente sanguíneo, provocando inflamación en los pulmones y el organismo, lo que conduce a estrés oxidativo, daños en órganos vitales y la aparición de ENT. Tanto la contaminación del aire exterior como la del interior son perjudiciales.

A puerta cerrada: el peligro de la contaminación del aire en los hogares

Alrededor de 2 300 millones de personas en todo el mundo (un tercio de la población mundial) cocinan utilizando fuegos abiertos o cocinas ineficientes alimentadas con queroseno, leña, estiércol animal, residuos de cultivos o carbón, lo que genera una nociva contaminación del aire en los hogares. Las mujeres y los niños soportan la mayor carga sanitaria por el uso de combustibles contaminantes en los hogares, y se enfrentan a un mayor riesgo de ENT como los accidentes cerebrovasculares, la cardiopatía isquémica, la EPOC y el cáncer de pulmón.

El 38 % de los más de 8 millones de muertes por contaminación del aire se deben a la contaminación doméstica, incluidas más de 500 000 muertes de niños menores de 5 años en 2021.

Es esencial ampliar el uso de combustibles y tecnologías limpias para reducir la contaminación del aire doméstico y proteger la salud.

Invertir la tendencia de la contaminación del aire
En 2021, la OMS actualizó sus Directrices de Calidad del Aire, estableciendo objetivos para reducir la contaminación. Aunque el 81% de los países han cumplido el primer objetivo, aún queda mucho por hacer. Estas acciones pueden ayudar:

Los gobiernos pueden utilizar políticas fiscales para proteger a la población de la contaminación. La tasa por congestión que se aplica a los vehículos que entran en determinadas zonas de las ciudades europeas ha tenido efectos espectaculares, ya que ha reducido las partículas en suspensión hasta en un 22 % durante el primer año de su aplicación. La eliminación de las subvenciones concedidas a las industrias contaminantes puede tener efectos similares. Si las subvenciones a la industria de los combustibles fósiles se redirigieran a la salud, todos los países podrían proporcionar cobertura sanitaria universal a sus ciudadanos.

A pesar del daño que la contaminación del aure causa a nuestra salud, al planeta y a la economía, los esfuerzos para mejorar la calidad del aire no cuentan con la financiación necesaria. Solo el 1 % de los fondos internacionales para el desarrollo (2500 millones de dólares al año), el 2 % de la financiación pública internacional para el clima (1660 millones de dólares al año) y el 0,1 % de los fondos filantrópicos se destinan a proyectos relacionados con la calidad del aire. Es hora de explorar soluciones de financiación integradas para la calidad del aire y la salud.

El sector de la salud por sí solo no puede combatir la contaminación del aire. Se necesita la colaboración de todos los sectores del gobierno y la sociedad para implementar las medidas adecuadas, como la transición a las energías renovables; la promoción del transporte público, el uso de la bicicleta y los desplazamientos a pie; el aumento de los espacios verdes; y el refuerzo de las políticas de control de la contaminación. Estas medidas no solo reducen directamente el riesgo de enfermedades al disminuir la exposición a contaminantes nocivos, sino que también promueven una mejor salud al crear entornos propicios para la actividad física.

Desde cero

Nueve de cada 10 personas respiran aire contaminado de forma peligrosa.

Esto causa más de una de cada ocho muertes en el mundo, y muchos millones más viven con enfermedades crónicas limitantes. Las intervenciones en favor de un aire limpio han demostrado ser rentables y de acción rápida, pero la contaminación del aire apenas está empezando a recibir la atención política que merece en el marco de las respuestas mundiales y nacionales a las ENT.

(Vídeo en inglés) 

Las ciudades a examen
Las zonas urbanas son focos de mala calidad del aire, con niveles inseguros de contaminación en el 97% de las ciudades de países de ingresos bajos y medios. He aquí algunas ciudades que están tomando medidas.

Bogotá es una de las ciudades líderes de América Latina en la reducción de la contaminación del aire. La ciudad está electrificando su red de autobuses públicos y tiene como objetivo electrificar por completo el sistema de metro. También ha instalado más de 80 kilómetros de carriles bici, como parte de un ambicioso plan para reducir la contaminación del aire.

Polonia alberga 36 de las 50 eciudades más contaminadas de la Unión Europea, siendo la contaminación atmosférica responsable de 47 e500 emuertes prematuras cada año. Varsovia está trabajando para cambiar esta situación, con una red de 165 sensores de aire repartidos por toda la ciudad para alimentar una base de datos sobre la calidad del aire. La iniciativa pretende contribuir a la eliminación gradual de la calefacción de carbón y la creación de una zona de bajas emisiones.

Con 26 millones de habitantes en el área metropolitana de Seúl, la ciudad se enfrenta a una crisis de calidad del aire. Los niveles de partículas en suspensión son aproximadamente el doble que los de otras grandes ciudades de países desarrollados. En 2020, la ciudad anunció que prohibiría los coches diésel en todas las flotas del sector público y del transporte público para 2025. También está creando más zonas peatonales y plantando árboles para limpiar y refrescar el aire de la ciudad.

Accra, Ghana, tiene niveles de contaminación del aire cinco veces superiores a los establecidos por la OMS, con altos niveles de contaminación ambiental en interiores. La ciudad ha puesto en marcha una campaña para concienciar a la población sobre los peligros para la salud de las cocinas de leña en interiores y disuadir a los habitantes de quemar sus residuos. También está trabajando para cambiar a sistemas de transporte, residuos y energía doméstica más sostenibles.

Bangkok, Tailandia, suele estar envuelta en una capa de contaminación, pero la ciudad está abordando tanto la contaminación del aire como las emisiones de carbono con el proyecto Green Bangkok 2030. Su objetivo es aumentar la proporción de espacios verdes en la ciudad a 10 m² por persona y que los árboles cubran el 30 % de la superficie total de la ciudad. Está prevista la apertura de once parques, así como una vía verde de 15 km.