Salud mental

No hay salud sin salud mental: forma parte intrínseca de nuestro bienestar individual y colectivo. La salud mental es también una de las áreas más desatendidas de todas las ENT, ya que la mayoría de las personas del mundo que necesitan atención de salud mental no reciben ninguna. A pesar de su prevalencia generalizada y de sus devastadoras consecuencias sociales y económicas, los países sólo dedican una media del 2 % de sus presupuestos sanitarios a la salud mental. En algunos países de ingresos bajos, esta cifra es cero.

Datos clave

Desatendidas en los sistemas sanitarios

La mayoría de las personas que padecen trastornos mentales nunca son diagnosticadas. La mayoría de las personas con trastornos mentales diagnosticados no reciben tratamiento alguno.

Estigmatización y discriminación

A menudo las personas optan por vivir con trastornos mentales sin ayuda antes que arriesgarse a la discriminación que conlleva el acceso a los servicios de salud mental.

Pilar de las sociedades sanas

No hay salud sin salud mental: forma parte integral de nuestro funcionamiento y bienestar individual y colectivo. Todo el mundo tiene derecho a la salud mental.

¿Qué es la salud mental?

La salud mental es un estado de bienestar mental, emocional y social que permite a las personas lidiar con las situaciones de estrés del día a día, desarrollar sus capacidades, aprender bien y trabajar bien. Los trastornos mentales son comunes en todos los países del mundo. En la mayoría de ellos, también son ampliamente desatendidos. A pesar de su prevalencia, las personas que padecen enfermedades mentales suelen ser estigmatizadas y discriminadas por las comunidades y los sistemas sanitarios, lo que disuade a muchos de buscar ayuda.

Se calcula que en el mundo hay mil millones de personas que padecen algún trastorno mental, y la mayoría de ellas no recibe ningún tipo de atención profesional. Existen grandes desigualdades en la disponibilidad y accesibilidad de la atención de salud mental entre países; por ejemplo, en los países de ingresos bajos hay menos de un profesional de salud mental por cada 100 000 habitantes de media, frente a más de 60 en los países de renta alta. Alrededor de la mitad de la población mundial vive en países donde sólo hay un psiquiatra para atender a 200 000 o más personas. En el África subsahariana hay un psiquiatra por cada 1 000 000 de habitantes. Y los medicamentos psicotrópicos esenciales – si es que están disponibles – son demasiado costosos para gran parte de la población mundial.

Esta falta de atención a la salud mental se refleja en la carga social y económica: los trastornos mentales representan uno de cada seis años vividos con discapacidad en el mundo, y se prevé que el coste de las enfermedades mentales y sus consecuencias aumente hasta los 6 billones de dólares en 2030, frente a los 2,5 billones de 2010.

Trastornos mentales comunes
Existen muchos trastornos mentales, pero éstos son algunos de los más comunes:
¿Por qué es urgente actuar sobre la salud mental?
Las enfermedades mentales pueden tener graves efectos destructivos en las personas que las padecen, pero también en sus hogares, comunidades y en la sociedad en general. La salud mental se ha descuidado durante demasiado tiempo.

Los problemas de salud mental suelen aparecer en las primeras etapas de la vida: aproximadamente la mitad de todos los trastornos de salud mental comienzan antes de los 14 años y la mayoría de los casos no se detectan. Se estima que una de cada siete personas de entre 10 y 19 años padece un trastorno de salud mental.  

Se estima que la pérdida de productividad debida únicamente a la depresión y la ansiedad le cuesta a la economía mundial 1 billón de dólares al año, y se prevé que alcance los 16 billones en 2030. En cambio, ampliar el tratamiento de la depresión y la ansiedad ofrece una relación beneficio-coste de cinco a uno.

La salud mental y otras ENT comparten factores de riesgo, como la inactividad física o el consumo de alcohol. Los trastornos de salud mental también aumentan el riesgo de desarrollar otras ENT. A su vez, las personas que padecen ENT corren un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud mental.

A medida que las crisis humanitarias debidas a conflictos, fenómenos meteorológicos extremos y otros factores se vuelven más frecuentes e intensas, también lo hace la carga de salud mental asociada. Por ejemplo, el 25 % de la población mundial vive en lugares afectados por conflictos, y aproximadamente una de cada cinco personas desarrollará depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático, trastorno bipolar o esquizofrenia.

Las personas que viven en países de ingresos bajos y medios tienen muchas menos posibilidades de acceder a la atención sanitaria que las que viven en países de ingresos altos: los profesionales de la salud mental y los medicamentos esenciales son muy escasos y, a menudo, inasequibles, y el estigma hacia los trastornos mentales es habitual tanto en los sistemas de salud como en las comunidades. Las personas que viven en zonas rurales o están marginadas se enfrentan a obstáculos adicionales.

Los médicos tienen el doble de probabilidades de morir por suicidio que la población general y presentan un riesgo elevado de padecer ansiedad, depresión o trastorno por estrés postraumático. Esto pone de manifiesto la necesidad de que la salud mental sea una parte integral de todos los sistemas de salud, con especial apoyo a sus profesionales.

Factores de riesgo para la salud mental
Los factores de riesgo para la salud mental van más allá de los más típicos de las ENT, como el tabaco, la falta de actividad física o una dieta poco saludable, aunque también tienen un impacto negativo en la salud mental.

La pobreza en la infancia y en adultos puede causar problemas de salud mental debido al estrés social, el estigma y el trauma. Del mismo modo, los problemas de salud mental pueden conducir a la pobreza debido a la pérdida del empleo o la exclusión social. Este círculo vicioso suele comenzar antes del nacimiento y se intensifica a lo largo de la vida.

La exclusión social o la discriminación por cualquier motivo aumentan el riesgo de padecer trastornos de salud mental como el abuso de sustancias, la depresión y la ansiedad. Los jóvenes que sufren discriminación también son más propensos a desarrollar trastornos graves de salud mental en el futuro.

La crisis climática afecta a la salud mental de muchas maneras. Por ejemplo, el miedo a los fenómenos meteorológicos extremos puede provocar ansiedad y depresión. El cambio climático puede conducir a la pérdida de puestos de trabajo, obligar a las personas a desplazarse y perjudicar la cohesión social y los recursos comunitarios, todo lo cual afecta a la salud mental.

El mundo está experimentando el mayor número de conflictos violentos desde la Segunda Guerra Mundial, con dos mil millones de personas —una cuarta parte de la población mundial— viviendo en lugares afectados por estos conflictos. Se estima que una de cada cinco de estas personas desarrollará un trastorno de salud mental, como depresión, trastorno por estrés postraumático o esquizofrenia. 

Los trastornos por consumo de sustancias se consideran trastornos mentales por derecho propio, pero también aumentan la probabilidad de desarrollar depresión, ansiedad, trastorno bipolar u otros trastornos. Las personas que padecen trastornos mentales también son más propensas a recurrir al abuso de sustancias como mecanismo de afrontamiento.

Indian family, still from 'A community cure' from Facing Forward video series
Indian family, still from 'A community cure' from Facing Forward video series

Voces de las ENT

La comunidad responde a la crisis de salud mental en la India

¿Puede un fuerte espíritu comunitario ayudar a levantar el ánimo de quienes padecen problemas de salud mental? Ayudar a quienes padecen enfermedades invisibles, como los problemas de salud mental, puede ser complicado, sobre todo cuando los amigos y la familia no tienen los conocimientos necesarios para hacerlo. Pero el proyecto Atmiyata, en el distrito de Meshana, en Gujarat (India), está formando líderes locales capaces de proporcionar ayuda y consuelo en las propias localidades de los pacientes.

Descubra más sobre este estudio de caso

Soluciones para la salud mental
A menudo, las personas se ven obligadas a gestionar por sí solas sus problemas de salud mental, debido a la falta de disponibilidad o accesibilidad de la atención, o al riesgo de ser estigmatizados por las comunidades y los sistemas sanitarios. Esto no tiene por qué ser así.

Incluso en los países de ingresos altos, la salud mental suele quedar excluida o insuficientemente cubierta en los planes de seguro y los paquetes de prestaciones de la cobertura sanitaria universal. Esto significa que los gastos incurridos deben pagarse de bolsillo, lo que obliga a muchas personas a renunciar a la atención que necesitan.

Se destina una media del 2 % de los presupuestos nacionales de salud a la salud mental. En los países de ingresos bajos y medios, esta cifra tiende a ser aún menor, del 1 % o menos. Se necesita inversión para garantizar un mayor número de profesionales de la salud mental, medicamentos esenciales y una mejor prestación de servicios.

Las personas que viven en zonas rurales o marginadas, como los barrios marginales urbanos, se enfrentan a dificultades para acceder a los centros que prestan servicios de salud mental. Los miembros de la comunidad pueden recibir formación para identificar riesgos para la salud mental y derivar a las personas que necesitan atención.

La atención primaria de salud es clave para la detección de problemas de salud mental. Los trabajadores sanitarios de primera línea deben recibir formación para identificar riesgos y problemas, y derivar a las personas a profesionales especializados cuando sea necesario.

El estigma es un poderoso factor disuasorio para buscar atención de salud mental. Es necesario promover una mejor comprensión de la salud mental mediante campañas de concienciación y sensibilización, tanto en las comunidades como entre los proveedores de servicios de salud.

Las soluciones digitales para la salud pueden servir de apoyo a la atención de la salud mental para personas que se enfrentan a barreras geográficas o de otro tipo para acceder a los servicios, y pueden ayudar a la autogestión de los trastornos mentales. Para que estas soluciones sean equitativas, es necesario tener en cuenta y abordar la brecha digital.

Opciones para compartir: